Por Nicolás Llano Naranjo

Tal como nos sucede a las personas, con el paso del tiempo las empresas también van creciendo, evolucionando, llegando más lejos, y acumulando conocimientos y experiencias valiosas. Pero al mismo tiempo, también se van volviendo más grandes, más pesadas, más complejas, más difíciles de mover, e incluso algunas se vuelven tercas y arrogantes frente a su competencia, a las necesidades de sus clientes y a las tendencias tecnológicas. Esto expone a dichas compañías a situaciones de riesgo inminente de ser reemplazadas por nuevas empresas con modelos de negocio innovadores.

Y en el afán por sobrevivir, además en medio de los retos actuales que supone la Transformación Digital, algunas empresas toman decisiones apresuradas. Hoy se tiende a creer que la solución a muchos obstáculos empresariales se obtiene mediante nuevas propuestas de desarrollos tecnológicos de alta complejidad y costos elevados, que no resuelven la situación y que, por el contrario, exponen aún más al negocio a la incertidumbre.

Como soluciones a problemas de manejo de procesos internos, comerciales o de rentabilidad, muchas compañías optan por soluciones basadas en plataformas de comercio electrónico o, por ejemplo, la creación de una página Web nueva. Sin embargo, toman estas decisiones sobre desarrollos tecnológicos sin haberle preguntado a sus clientes si les interesa lo que van a obtener con los cambios. Es común que las empresas hoy manden a hacer aplicaciones móviles simplemente porque está de moda y asumen que todo el mundo las va a usar, pero luego cuando las lanzan se dan cuenta que sus clientes o usuarios no quieren una App móvil para el objetivo que se quería alcanzar.

Asimismo, grandes multinacionales tecnológicas, sus distribuidores o expertos en tecnología también nos han convencido de que lo más importante en un proceso de Transformación Digital es la inteligencia artificial, el blockchain, el Internet de las cosas, o tantas nuevas tecnologías que aparecen a diario. Sin embargo, la práctica me ha demostrado que esto no funciona, si desde el inicio no se tienen en cuenta a las personas, es decir: accionistas, directivos, empleados, clientes, competidores, entre otros.

Para ofrecer claridad y apoyo en este sentido, en el Observatorio de Innovación Digital (OID), hemos venido desarrollando un esquema de trabajo con nuestros clientes a través del cual exploramos juntos su situación actual y generamos un plan de acción basado en lo que llamamos “victorias tempranas” que permitan que el proceso avance pronto por sí mismo, sin intervenciones costosas. El punto de partida para el OID, consiste en entender que la Transformación Digital no es un fin en sí misma. 

Ninguna empresa puede decir que está transformada digitalmente al 100%, quien lo diga está exagerando, la Transformación Digital es un proceso, un camino continuo

Lo que sí se viable es que una empresa cuente con una Cultura de Transformación Digital e Innovación, que la impulse a avanzar en la dirección correcta y la lleve a vivir los procesos para así aprender y hacer ajustes, sobre la marcha, en pro de sus objetivos empresariales. 

¿Quiere saber cómo creamos una Cultura de Transformación Digital e Innovación? Estos son nuestros 6 pasos clave…

1. ES UN PROCESO EN EQUIPO. La ruta de la Transformación Digital requiere del compromiso, convencimiento y apoyo de todos en el negocio. Así que nuestro primer paso es preparar a su equipo, para que el proceso sea una construcción común, mediante charlas, videos, conferencias y talleres de capacitación y sensibilización sobre Innovación y Transformación Digital. Definitivamente, no creemos en esquemas y modelos que se compran y se instalan; creemos en la co-creación como la base del éxito de cualquier proceso de transformación.

2. INVOLUCRAMOS A LOS CLIENTES DESDE EL PRINCIPIO. Es por ellos y para ellos para quienes se transforma una empresa. Contar y dialogar con ellos, y preguntarles sobre sus expectativas y necesidades específicas –por ejemplo, mediante Focus Groups– constituye la herramienta más poderosa a la hora de diseñar nuevos modelos, productos o servicios. Son los clientes quienes impulsan, en la mayoría de los casos, la innovación en una organización.

3. ANALIZAMOS LAS TENDENCIAS EN CADA SECTOR. El siguiente paso clave consiste en revisar que están haciendo sus competidores locales y analizar lo que está pasando en otras partes del mundo, para así entender cómo se mueven los emprendedores y Startups en negocios similares a el suyo. La innovación y la transformación necesitan de mucha inspiración y esta es la mejor fuente, la más interesante y entretenida de todas: saber qué está pasando alrededor en cierto sector económico. Se trata de preguntarse, respecto a su negocio: ¿cuáles son las tendencias tecnológicas o de negocios que están cambiando la forma de hacer algo? Por ejemplo, Uber cambió la forma de ver el servicio de transporte público, a través de puntos diferenciales como la seguridad por conocer al conductor, la calificación con estrellas y facilidad de pagar con tarjeta de crédito.

4. DISEÑAMOS PLANES DE EJECUCIÓN RÁPIDA Y EFICIENTE. Creemos que las empresas, sin importar su tamaño, tienen que empezar a pensar y decidir cómo lo hacen las Startups tecnológicas. No es casualidad que las empresas más grandes del mundo ya no sean las del acero, las petroleras o los bancos. Entonces, una vez integrado el conocimiento recogido en las 3 etapas anteriores, diseñamos un plan orientado a “victorias tempranas” para que la empresa se dé cuenta de que innovar o tomar una ruta de Transformación Digital no necesariamente es un proceso complejo y demorado, sino que es posible obtener resultados en el corto plazo. Y que a bajos costos económicos se pueden logran impactos bien importantes. De otro modo la gente, tanto empleados como directivos, pierde interes y credibilidad en el proceso.

5. ACOMPAÑAMOS LA EJECUCIÓN HASTA VER RESULTADOS. Entendemos que la clave del proceso esta en la ejecución, y especialmente en los ajustes sobre la marcha, por ello acompañamos a nuestros clientes hasta el momento en que lo propuesto genere resultados ganadores para el negocio.

6. APRENDEMOS PERMANENTEMENTE DEL PROCESO. Hacemos lo posible por capitalizar todos los aprendizajes durante el proceso, pues cada uno tiene valor. Para nosotros es tan importante el resultado como el proceso, y por ello creemos que capitalizar las experiencias, buenas y malas, es darle vida propia al proceso.

Para lograr resultados de impacto en el corto plazo tenemos en cuenta que la visión y la estrategia van primero que las decisiones tecnológicas; que la experiencia de usuario se diseña de afuera hacia adentro, que los empleados saben más que los consultores y que además tienen miedo de ser reemplazados


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